Datos interesantes sobre grandes sismos ocurridos en el Perú

En enero de 1978 el Instituto de Geología y Minería, perteneciente al sector Energía y Minas, publicó la “Historia de los sismos más notables ocurridos en el Perú (1513-1974)”, cuyo autor fue el Dr. Enrique Silgado Ferro, experto en Geofísica y funcionario de dicha institución. Se trata de una extraordinaria obra resultado de una paciente …

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En enero de 1978 el Instituto de Geología y Minería, perteneciente al sector Energía y Minas, publicó la “Historia de los sismos más notables ocurridos en el Perú (1513-1974)”, cuyo autor fue el Dr. Enrique Silgado Ferro, experto en Geofísica y funcionario de dicha institución.

Se trata de una extraordinaria obra resultado de una paciente labor de recopilación histórica, análisis y procesamiento de una ingente cantidad de información sobre los sismos ocurridos en el Perú.

Desde nuestro modesto portal estaremos dando a conocer diversas partes de dicha publicación, especialmente aquellas que tratan sobre los sismos que han ocasionado mayores daños a nuestras ciudades y su población.

Muchos de los relatos consignados en la mencionada publicación provienen de documentos históricos tales como antiguos cabildos de los siglos XVI y XVII, crónicas de religiosos, testimonios de viajeros y otros escritos en castellano antiguo, los que respetuosamente se transcriben al pie de la letra.

Siglo XVI

El 15 de noviembre de 1555 ocurrió en Lima un temblor, el más fuerte desde su fundación, que causó muchos daños en las edificaciones. En el cabildo del 18 de noviembre se anota: “se trató de que causa del temblor que sucedió en esta ciudad el viernes próximo pasado de este presente mes e que del las casas que esta ciudad tiene por propios se maltrataron é las paredes se hendieron de manera que los edificios de ellas están peligrosos e para caer e demás del daño que los propios de esta ciudad recibirían si se cayesen por estar tales los moradores de algunas de ellas an desamparados e podrían caer y matar a algunas personas e fazer otros daños, por tanto dixeron que cometían y cometieron al dicho Sr. Francisco de Ampuero, regidor de esta ciudad que junte dos albañiles y dos carpinteros los que le pareciere y ante mi el presente escribano vayan y vean todas las dichas casas que están abiertas y maltratadas y de que tiene sospecha caerán e las demás que menester tuvieran reparo e visto e trazado el edificio así de albañilería, como de carpintería que fuera necesario e que sin ello no se puedan pasar para ponerlas de la manera e forma que estaban con sus altos tiendas de manera que en ellas se puedan habitar y se puedan arrendar y estaban al tiempo que se compraron añadiendo o quitando los que les paresciere que conviene teniendo atención que dicha obra sea perpetua y bien edificada con la menor costa”.

Siglo XVII

1604, noviembre 24, a las 13.30. Gran terremoto y tsunami en la costa Sur. La conmoción sísmica arruinó las ciudades de Arequipa, Moquegua, Tacna, Arica, extendiéndose los daños hasta Ica. El movimiento se sintió en más de 1,650 km de norte a sur y en más o menos 130 km de la Costa al interior. El mar saliéndose destruyó el puerto de Arica donde murieron 23 personas y el puerto de Pisco. Se estimaron los daños materiales en más de un millón de pesos (1).

La descripción detallada de este sismo, y del maremoto que siguió se encuentra estampada en la “Historia del Nuevo Mundo” del P. Bernabé Cobo (2) que parcialmente reproducimos y dice: “En Arequipa fuertísimo (terremoto), asoló la ciudad, hizo estragos en los pueblos y campos de su contorno, destruyendo muchos pueblos de la diócesis de Huamanga, se asoló el pueblo de Pausa, de 300 casas que tenía no quedaron en pie más de 14. En el Cuzco, llegó con tanta fuerza, que no podían tener en pie los hombres, remeció fuertemente los edificios, aunque no cayeron por ser fuertes y bien cimentados, solamente el arco toral dio en tierra. En Lima debió durar como 4 credos y no fue aquí muy grande ni tampoco pequeño”.

Respecto al tsunami que siguió a este sismo y de los destrozos que hizo en gran parte de nuestra costa anota: “En el valle y puerto de Ilo salió la mar casi media legua valle arriba arrancando muchas higueras antiguas, ahogándose 11 indios e hizo pedazos una fragata de más de dos mil arrobas de porte que estaba en el astillero casi acabada. En la Villa de Camaná hizo la mar sus tres acometidas y retiradas, subiendo valle arriba más de media legua, destruyendo todo lo que halló en aquel espacio y recogiendo 40 personas que murieron ahogadas. En el puerto de Pisco, se retiró el mar y volvió furiosamente a tierra inundando todo el pueblo y corriendo gran trecho tierra adentro. En el puerto del Callao el mar no salió con tanta furia como en otras partes, hubo un golpe de agua que, sin entrar en él, lo dejó hecho isla, de manera que por algunos días no se podía pasar de Lima al Callao, sin atravesar un gran charco. Donde la mar hizo más estragos con sus flujos y reflujos fue en la ciudad y puerto de Arica”.

Aquí el P. Cobo transcribe la carta que escribiera el Corregidor de esa ciudad a la Real Audiencia de Charcas que reza así: “El mar se recogió de tal manera que menguó más de dos tiros de arcabuz de lo que suele menguar ordinariamente, y continuando el temblor su fervor empezó a amenazarnos la mar alborotándose de tal manera, que cubrió una isleta que está frente al Morro que hace de abrigo a esta ciudad. Vino un primer rebaso de la mar y se llevó una casa que era de bahareques y habiendo dado otro recio temblor, volvió contra el pueblo, aquí se llevó los almacenes y la iglesia mayor y pasando adelante subió una cuadra y derribo y llevó todas las casas, peligrando muchas personas que no habían salido. Se recogió tanto el mar, que estaba seco el surgidero de los navíos y estaba hirviendo el mar, que echaba humo de sí como fuego, que oscureció toda la costa. Y en medio de esa humareda se levantó el mar tan grande que parecía un alto monte, la cual fue hacia la parte que llaman Huayllacana y Chacullata, legua y media de este pueblo y levantándose más alto de lo ordinario fue con gran furia asolando todo lo que topaba hasta dar con la cuesta de Huayllacana, donde, hallando resistencia, volvió de recudida contra el pueblo tan alta como se fue. En este pueblo se ahogaron tres personas y en su costa más de 20. Fue tanta la fuerza de la mar, que después de haber derribado el fuerte de Vuestra Alteza, sacó toda la artillería que tenía gran trecho fuera de su lugar y las piezas que han ido apareciendo las he ido aderezando lo mejor que he podido; falta una pieza y toda la mosquetería y arcabucería y pertrechos”.

 En la Crónica Inédita del Judío (3) leemos: “Tembló la Villa de Ica que duró un cuarto de hora y derrocó muchas casas. En Arica hubo fuerte movimiento, el mar anegó toda la villa, derribó casas, las dejó arrasadas de arena. La gente se salvó en un monte (El Morro) que está junto a la villa. Hizo muchos daños por toda la costa”.

Siglo XVIII

1746, octubre 28, a 22:30 terremoto en Lima y tsunami en el Callao. Probable intensidad X-XI MM.  El R.P. Lozano S.J.(4) en carta escrita al padre Bruno Morales de la misma compañía, describía a Lima antes del terremoto como que “había llegado al punto de perfección de los que era capaz una ciudad de este Nuevo Mundo, por la suntuosidad de sus edificios, las viviendas que adornaban sus bien regladas calles, sus vistosas fuentes, la elevación de sus templos y la construcción de los monasterios, los cuales bien podían competir con las más grandes fábricas de este género en el mundo, pero toda esa hermosa perspectiva que había sido el cuidado y el esmero de muchos años, en un instante quedó reducida a polvo”.

De las 3,000 casas existentes distribuidas en 150 manzanas, solo 25 quedaron en pie. Cayeron a tierra los principales y más sólidos edificios, la catedral, el arco de la entrada del puente que llevaba la estatua de Felipe IV. Cayeron igualmente monasterios, conventos, hospitales y muchas otras construcciones.

El Marquez de Ovando (5) escribía a un amigo: “los edificios sufrieron más sensiblemente cerca de los cimientos lo que se verificó en varios claustros que vi en pie, degollados todos sus pilares de cal y ladrillo a una misma altura por encima de sus pedestales, manteniéndose peligrosamente indemne sus arcos y claves…”

El movimiento parece que tuvo gran duración, para Llano y Zapata (6) fue de 3 a 4 minutos. Según el relato oficial, perecieron en Lima 1,141 personas de un total de 60,000 habitantes, otros cronistas suben estas cifras por diversas causas, y por las epidemias que luego se desataron.

En el puerto del Callao quedaron arruinadas casi la totalidad de las edificaciones, resistiendo tan solo algunas torres y parte de las murallas; media hora después de que habían recuperado los ánimos sus habitantes el mar se erizó y elevándose a gran altura irrumpió sobre la población ahogando a gran parte de ella, llevando la vaciante mar adentro, todo lo que encontró a su paso.

Los barcos que se encontraban en la bahía, unos quedaron sumergidos, otros pasando por encima de las murallas fueron arrojados a tierra; siguieron una serie de olas sísmicas como vaciantes. Se relata que el mar avanzó como hasta una legua tierra adentro. De 4,000 habitantes de que se componía la población del Callao, solo pudieron salvar unas 200.

Del puerto no quedó sino vestigios, cascajos y arenas se depositaron sobre sus escombros. Fueron arrasadas por el tsunami en la costa, las pequeñas poblaciones de Guañape y Pta. Caballas. Por la apreciación de los efectos destructores, el área pleistosista abarcó aproximadamente unos 44,000 km2. Dentro de esa área y a unos 120 km al norte de Lima, un sólido puente construido sobre el rio Huara cayó hecho pedazos; los caminos de acceso al interior, a causa de los derrumbes, quedaron inutilizados.

En el Cerro de la Sal, en Chanchamayo, se destruyó la fortaleza que había, cayendo de raíz muchos árboles que obstruyeron la entrada y caminos. El movimiento fue sentido en Guayaquil 1,100 km al NO del Callao, y en el puesto avanzado de las Misiones Jesuitas, situado en la confluencia del rio Marañón con el Huallaga, y con notable intensidad en Huancavelica, al SSE de Lima, donde hubo fuertes estremecimientos de tierra y ruidos.

En algunos parajes de Lucanas (Ayacucho) ocurrieron agrietamientos del terreno y deslizamientos. La conmoción sísmica se llegó a sentir en Cuzco, pueblos aledaños y en Tacna. Las irrupciones del mar fueron continuas en casi todo el litoral peruano. En las 24 horas que siguieron a este formidable movimiento de tierra se contaron en Lima 200 temblores.

Referencias:

Foto portada: IGP

  1. Historia de la Moneda en Perú: Banco Central de Reserva del Perú e Instituto de Estudios Peruanos.
  2. P. Bernabé: Historia del Nuevo Mundo, escrita en 1653 y publicada por D. Marcos Jiménez de la Espada. Tomo I. Cap. XXI. Sevilla 1890. Ibid., p.220.
  3. Anónimo: Descripción del Virreinato del Perú. Crónica inédita de comienzos del siglo XVII, p. 75. Universidad Nacional del Litoral. Rosario 1958.
  4. Lozano S.J.P. Pedro: Relación del terremoto de Lima del 28 de octubre de 1746. Carta escrita al P. Bruno Morales de esa misma Compañía existente en la corte de Madrid, 1748.
  5. Ovando, D. Antonio: Carta escrita del Marquez de Ovando a un amigo suyo sobre la inundación del Callao. Terremoto y estragos causados por ellos en Lima, 1746.

 

Es evidente que se espera un sismo potencialmente peligroso en nuestro país. Es necesario evitar problemas y, por ello, para prevenir desastres en tus edificaciones, solicita supervisión con un especialista en ingeniería estructural.

 

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